Todo el mundo habla de ello.

La oferta es muy extensa y todos los grandes están involucrados.  Los niveles de servicio parecen garantizados y, además, como existe una guerra de precios, resulta asequible y rentable.

Pero, ¿es lo que yo necesito?

“Subir a la nube” representa, en la mayoría de los casos, acceder a plataformas de servicio pre-parametrizadas, autoescalables y autogestionables.

Y está muy bien, siempre que dichas plataformas se ajusten a mis necesidades, tanto de infraestructura como de dimensionamiento y sobre todo de servicio.

Nosotros siempre hemos pensado que un buen servicio pasa por adaptarse a las necesidades de cada cliente en todo momento.

Las soluciones cloud deben permitir el acceso a plataformas que sería imposible poner en marcha y evolucionar por uno mismo.

Pero también deben adaptarse a lo que necesitamos a todos los niveles y sobre todo a lo que necesita nuestro negocio (estamos hablando de mejorar la experiencia de usuario, de evitar picos de tráfico que generen lentitud en la navegación, etc.).

Al final, y en muchos casos, lo que se necesita es alguien que te ayude “a subir a la nube” (y, sobre todo, a no caerse de ella).